Alienígenas para toda la familia
En un capítulo de la estupenda South Park se nos detallaba a través del Sida que todo es susceptible de ser objeto de broma una vez pasado un tiempo (indeterminado, eso sí). Horribles enfermedades, personas muertas, graves errores de la justicia y demás situaciones pueden ser motivo de mofa. En el caso que nos ocupa hubo un tiempo en el que la posible existencia de vida extraterrestre era una combinación de origen de conspiraciones (y amenazas) junto a complicadas reflexiones científicas que no iban a ningún lado. Esas dos vertientes fueron quitándole seriedad al asunto mediante teorías disparatadas, a veces recogidas por revistas presuntamente científicas, o el efecto del cine, ya que la voracidad de Alien pronto quedó marginada en beneficio del bobalicón de E.T.. Sin tan siquiera quedar clara su existencia los extraterrestres habían sido asimilados y ya se podía hacer con ellos lo que nos apeteciera como, por ejemplo, los surrealistas alienígenas de Scary Movie 3. Además, el público infantil no iba a quedar de lado y pese al injusto fracaso de El gigante de hierro (seguramente mi película de animación favorita) se ha ido explotando cada vez más esa vía, coincidiendo en este mes de abril dos estrenos dirigidos a los más pequeños de la casa en la que los alienígenas desempeñan un rol esencial.
Ya estrenada está Monstruos contra Alienígenas, la gran intentona de Dreamworks por desmarcarse de su fórmula de humor grosero en el cine de animación (1) a la vez que intenta potenciar el sistema 3D (llevándolo un paso más allá con unas gafas que cansan mucho menos la vista a la vez que posibilitan una imagen más realista, nada que ver con la absurda mezcla de rojos y azules de antaño) que, la gran apuesta del cine para luchar contra la piratería. Además, la excusa argumental resulta de lo más sugestiva al mezclar la operación gubernamental encubierta (hay que quitar a los monstruos-mutantes de la sociedad para que ésta viva plácidamente) con la invasión alienígena. El problema es que los riesgos se acaban ahí al optarse por un desarrollo de lo más simple: El malo quiere recuperar algo que considera suyo y los buenos han de combinar sus habilidades (cada monstruo tiene su función perfectamente delimitada) para que la Tierra siga en paz.
A nivel divertimento la película es difícilmente mejorable dentro de los elementos que maneja. Los personajes resultan entrañables (hasta el villano, aunque no tengo del todo claro que eso sea bueno), el ritmo es ejemplar y hace que la película se pase en un suspiro y no hay nada concreto de lo que uno pueda decir que falle. La pega es lo ya señalado: Una historia con protagonistas tan variopintos y con tantas posibilidades queda reducida a lo ya visto mil veces al no ir más allá del concepto del viaje del héroe. Es por ello que uno no puede evitar salir del cine profundamente satisfecho por un lado a la vez que se queda con ganas de algo conceptualmente más agresivo. Con todo, puede que no sea bueno un cambio tan brusco dentro de las producciones animadas de Dreamworks y quizá en nuevas producciones se consigan películas más interesantes para todo tipo de público. Lo que sí está claro es que éste es el camino y no el de Shrek 4, cuya mera existencia ya resulta absurda visto el flojo nivel de la tercera entrega y el ridículo argumento, más propio de una secuela directa a video de Disney que de cualquier otra cosa.
Similares características presenta La montaña embrujada, una más dentro de la línea de producciones neutrales
de acción real de Disney. A la hora de acercarse a una de estas películas uno ha de asumir de entrada lo que le espera: Argumento curioso que jamás profundizará en lo que plantea, protagonistas perfilados para que gusten a todos (lo cual hace que algunos directamente los odien), villanos de pacotilla (incluso el presunto enemigo mortal acabará siendo un pamplinas de cuidado), lagunas de lógica (alguien que ayuda a los protagonistas sin motivo suele ser lo más utilizado), cero muertes (el caso de George de la jungla y los hombres que se caen por un barranco del copón y que sólo se hacen mucho pupa resulta paradigmático) y, en general, un tono light a la hora de exponer los hechos. Todo lo que sea desviarse algo de lo mencionado siempre será bien recibido, pero exigirlo es tan absurdo que no merece ni ser comentado. Afortunadamente, no todas las películas nos ofrecen lo mismo y hay que saber disfrutarlas y valorarlas en función de ello.
El caso que nos ocupa opta por una mezcla de aventura y ciencia ficción bien arropado por el carisma de Dwayne Johnson (el The Rock heredado de su época de wrestler queda definitivamente olvidado). Siendo claros, la película ni resulta emocionante, ni especialmente divertida (aunque tiene algún puntazo dentro del tono adoptado) y tampoco consigue aportar nada interesante en el tema de ciencia ficción (unos alienígenas que quieren salvar la Tierra de la conquista por parte de unos congéneres suyos), pero entretiene. El cóctel funciona si uno está dispuesto a dejarse llevar, requisito indispensable. En caso contrario hay errores de bulto notables (esa forma de engañar a los científicos es poco menos que indignante), todo es 100% previsible, resulta demasiado inofensiva y está todo ya muy visto (y eso sin tener en cuenta que estamos ante el enésimo remake). Además, una película con una mezcla muy similar a la que nos ocupa como es Sky High está mucho más lograda. ¿Por qué verla? Pues únicamente si se tienen realmente ganas de ver algo así como fue mi caso, de lo contrario vuestro único entretenimiento puede ser el limitaros a buscar fallos.
En definitiva, dos producciones orientadas para toda la familia que continúan la inagotable desmitificación de la vida alienígena. Una deja la sensación de poder haber sido algo mucho mejor y otra sensación de producto prefabricado. Con todo, dos buenas formas de pasar un ratejo de nuestro tiempo si no tenemos aspiraciones de nada grandioso, que no todo van a ser grandes películas en nuestra vida y bienvenidas sean también las de este otro nivel.
(1) Fórmula que estuvo a punto de afectar a Toy Story cuando el ínclito Jeffrey Katzenberg estaba en la Disney tal y como puede verse en el documental La historia de Pixar, incluido en la edición especial en dvd de Wall-E. En el mismo se comenta que en una primera versión, la cual estuvo a punto de tumbar el proyecto, el personaje de Woody era un engreído la mar de odioso (por no mencionar la brutal diferencia de tamaño respecto a la versión final).



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