Star Trek
Nunca me ha gustado Star Trek y creo que es una matización necesaria con una saga que provoca reacciones tan polarizadas. Cierto que habrá gente a la que sencillamente le gusten algunas películas y otras no, pero lo habitual es encontrar un grupo de fans acérrimos y otros que sencillamente tenemos un interés entre reducido e inexistente. Puede ser que viésemos las películas en un momento poco adecuado, que sólo viésemos algunas secuelas que no representan lo que es la saga (ese vendría a ser mi caso) o que simplemente nos diese pereza. La cuestión es que hay mucha gente a la que Star Trek no les interesa y yo estaba en su grupo, pero a la vista de la reimaginación (concepto por una vez adecuado) que ha ideado J. J. Abrams tengo que rendirme a la evidencia: El nuevo Star Trek es una muy buena película y un estupendo entretenimiento, por lo que el objetivo de este texto es convencer a todos los desmotivados (los fans no dudo que verán la película diga lo que diga). Vamos allá.
El hilo argumental de la película tiene muy pocas complicaciones a priori: Un ser resentido decide ejecutar una malévola venganza. La cuestión es que la cosa se complica al ser un romuliano en posesión de un arma tremendamente mortífera que quiere el típico “ojo por ojo”: Mi planeta fue destruido y mi raza prácticamente exterminada, vale, ahora es el turno de los demás. El problema es que esa venganza tiene a un personaje en particular como eje de la misma, lo cual hace que Nero acumule más rabia en su interior al errar los cálculos en el viaje en el tiempo que realiza para poder cumplir su plan sin la existencia de una tecnología que pueda vencerle. En el otro lado de la balanza encontramos a un grupo de jóvenes aspirantes a formar parte de las líneas de defensa galácticas: Un doctor con miedo a volar, un joven con tantas capacidades de liderazgo como rebeldía, un ser de otra raza considerado un inferior por ser un mestizo con la raza humana, etc. Ambos bandos se verán obligados a enfrentarse, pero para saber quién ganará y cómo se producirá tendréis que acercaros al cine a partir del próximo día 8 de mayo.
Una de las cosas que más llamaron la atención de este relanzamiento de la saga fue la elección de J. J. Abrams como principal responsable. Su fama como creador televisivo es de sobra conocida, pero hasta la fecha su única película como director fue Misión Imposible 3, una cinta moderadamente entretenida y en exceso deudora del estilo que imprimía a la mayoría de capítulos de Alias en los que él estaba detrás: Apertura con una escena impactante de prácticamente el final del relato a modo de enganche del espectador para luego desarrollar la historia de forma convencional hasta llegar la ansiada resolución de lo planteado en el inicio. La sensación de deja vu resultaba así únicamente beneficiosa en función del interés de cada cual en ver una película de la saga cinematográfica o un episodio gigantesco de la serie televisiva. Fuera como fuese, lo que prevalecía era el temor sobre la forma de abordar una saga más emblemática que la protagonizada por Ethan Hunt: ¿Imposición de esquemas propios o total sumisión a la idiosincrasia de la saga? Afortunadamente ni lo uno ni lo otro.
Abrams sabe que Star Trek no es algo del gusto de muchos, seguramente ni de él mismo, ya que no tuvo problemas en afirmar que él siempre prefirió Star Wars durante la campaña promocional de la película. Seguramente como consecuencia de esto se opta por someter los elementos de trascendencia filosófica en favor de un ritmo envidiable que hace prácticamente imposible que el aburrimiento se adueñe del público. Para ello una historia en el fondo harto convencional y previsible se adorna con diferentes elementos que mantengan el interés sin caer en la saturación o la tendencia a la creación de secuencias memorables pero sin apenas conexión narrativa entre sí. Partiendo de la base de los viajes en el tiempo (propia tanto del universo de Star Trek como de ot
ras ficciones de Abrams) se mezcla la obligada introducción de personajes (alguno no aparece hasta prácticamente la media hora final) con una mayor variedad de escenarios (la Enterprise o, en su defecto, cualquier otra nave galáctica como eje principal siempre me resultó algo cansino), intereses amorosos no cansinos (la única escena realmente se matiza cómicamente), la redefinición de la propia saga (es ahí donde resulta vital la presencia de Nimoy). Todo ello sin descuidar elementos más accesorios como el monstruo que ataca a Kirk (que a mí personalmente me resultó una evolución de alguno de los de Starship Troopers), la presencia de la típica actriz guapa para captar público digamos que con intereses en una parte de su cuerpo más abajo que su cerebro (una buena elección la ya “testada” Rachel Nichols), la constante presencia de un humor tan inofensivo como efectivo y, claro está, el elaborado despliegue de efectos especiales.
Sin embargo, incluso por encima de las dudas que provocó la elección de Abrams fueron varias decisiones de casting. Cada persona tendrá su favorito en este aspecto, pero personalmente era Chris Pine el que me transmitía una alarmante mezcla de sosainas y falta de carisma (este tipo de películas suele depender más de esto que de las capacidades interpretativas reales) y la certeza de que el relato se vertebraba alrededor de Kirk no hacía sino incrementar mis temores. No me queda otra que reconocer mi error. Pine soporta perfectamente el peso de la película siendo creíble en todas las facetas que muestra su personaje, en especial a la hora de aportar un toque rebelde al mismo sin caer (demasiado) en lo previsible o lo odioso.
Otro al que sin duda se mirará con lupa es a Zachary Quinto, el indeciso (hoy malo, mañana bueno, pasado a saber) Sylar de Heroes, y es que si Kirk es el eje de esta película, Spock es el estandarte de Star Trek, aquel al que tanto fans como detractores siempre recordarán (¿hay alguien que no se encuentre entre los fans que se acuerde de Data, su sustituto?). Además, cuenta con la dificultad añadida de que Leonard Nimoy cuente con una presencia sustancial en la película, con lo que las ya inevitables comparaciones se acrecientan. Lo cierto es que la película incide más en la dualidad de carácter del personaje (su “debilidad” humana aún está lejos de ser contenida y deriva en un leve tono chulesco) que en su actitud venerable e inteligencia hiperdesarrollada. Quinto refleja perfectamente lo comentado y se erige como un Spock la mar de convincente, incluso en su careo con Nimoy.
El otro personaje básico de la función es Nero, el villano, ya que resulta indiscutible que un buen malo eleva la carga
épica del relato y la implicación del espectador. De nada nos sirve un grupo de héroes de primera categoría si su enemigo es un inútil al que se vence a las primeras de cambio (1). ¿Dónde estaría ahí la emoción? ¿En el trabajo administrativo para notificar lo sucedido? La verdad es que no veo a un funcionario común salvando el Universo. Sea como sea, por encima del irreconocible aspecto físico que luce un acertado Eric Bana sobresale la humanidad de sus motivaciones y lo mundano de sus orígenes. Un mero obrero que durante su jornada laboral sufrió en la distancia la destrucción de su planeta y que ve en Spock al culpable de lo sucedido al no haber acudido en auxilio de los romulianos. Esta “humanidad” del personaje lo acerca al espectador, el cual comprende y puede llegar a empatizar con él pese a la masacre que ha desencadenado a la par que habilita (el obrero cabreado que siempre pierde) su más que previsible derrota.
El resto del reparto cumple perfectamente con la función asignada. La mujer aguerrida e inteligente objeto del interés amoroso de varios personajes, el secundario cómico graciosete pero con presencia reducida para no llegar a ser cargante (aunque dudo que jamás vaya a usar ese calificativo para actuación alguna de Simon Pegg), el amigo del protagonista mucho más sensato que él pero que siempre acaba ayudándolo en sus disparatados (aunque acertados) propósitos, el capitán honorable que capta al protagonista a la par que intenta moderar su actitud, etc. Y la guinda del pastel la ponen las breves apariciones de Jennifer Morrison (la Cameron de House) y Winona Ryder (la cleptómana que hubo un día en el que hacía películas sin parar) a modo de típico desafío tonto a ver quién es el primero en reconocerlas (si de antemano te lo has destripado te has perdido un divertimento añadido que nunca está de más).
En definitiva, Star Trek es un entretenimiento de primer orden que debería satisfacer con creces tanto a los fans como a aquellos sin interés hasta el momento en la principal competidora de Star Wars como principal saga de ciencia ficción de la historia del cine. Además, J. J. Abrams demuestra su capacidad de adaptación a una ficción ajena a su persona y muestra sus galones para crear buenas superproducciones (sí, son conceptos perfectamente compatibles). Todo ello aliñado con una historia interesante y cercana, buenos efectos especiales que son supeditados al avance narrativo de los hechos y no unos tiranos que se adueñan de la función y un competente grupo de actores. No se puede pedir más a una producción de estas características.
(1) Conviene matizar dicha afirmación señalando que si se opta por una historia abiertamente cómica (o casi) la presencia de villanos recurrentes cuya función es el disfrute lúdico del espectador nos encontraríamos ante una excepción aceptable. Dista mucho de ser un ejemplo con glamour, pero el primero que se pasa por mi cabeza es el Team Rocket de la inacabable Pokemon.



Pues yo tampoco es que sea un loco de “Star Trek”, pero después de leer tu comentario y lo que me comentaste en persona, me has abierto el apetito…
Criticaza
La verdad es que pienso verla, mi única duda de que pudieras sentirte perdido al no saber nada de Star Trek ya se ha disipado, así que a divertirse (no espero nada más de la peli).
A mí Star Trek me aburre un poco, tanto la serie como las pelis anteriores, pero Mikel, conociendote lo exigente que eres y que no dejas llevar por pasiones incontrolables como me puede pasar a mí… ME VOY A VERLA!
Pues no puedo estar más en desacuerdo. La historia se me ha antojado enormemente tópica y muy supeditada a la dirección, lo cual no es algo a criticar si hablamos de un director eficiente (como puede serlo Michael Bay). Pero Abrams no sabe qué hacer con la cámara, llena la película de planos vistosos sin sentido narrativo y rueda lo demás como buenamente puede (es decir, con el plano-contraplano de toda la vida, muy socorrido), haciendo una película demasiado plana (la recreación del puente de mando no tiene ningún encanto) y confusa (el montaje no deja respirar, en el peor sentido de la palabra).
Y aunque todo esto es malo, no hay nada peor que ver cómo el carismático Simon Pegg (que se come con patatas a cualquier miembro del reparto) está relegado a papeles de secundario gracioso.
Excelente película, y personalmente lo de que es una peli plana, me da lo mismo ya que es Genial
El tecnicismo de cine es algo que nos da lo mismo a los que queremos entretenernos con una buena peli y esta lo es.
Yo desde que los “Críticos” dijeron un buen día que REC y paketes similares eran grandes películas, jure no leer a más seres de este pelaje
Menos análisis técnicos de las pelis y más meterse en la película y disfrutar de ellas y esta te entretiene desde que empieza hasta que termina
10
Fijarse en aspectos técnicos de una película y disfrutar de ellas no está reñido en absoluto, ambas cosas pueden hacerse a la vez sin problemas.
Magnífica película sobre una idea mediocre (siempre me lo pareció), magnífica opinión y magníficas reflexiones
Yo creo que el truco está en como ha sabido conjugar al fan de siempre con el neófito de hoy. La estrategia ha pasado por Leonard Nimoy que ha valido para combinar a las dos sagas de fans
Pues mira, la serie original me parece una “pampliná” (simple y sosa) pero este comentario de mzorrilla me ha abierto la curiosidad, ahora, creo que esperaré a que salga en DVD