Coraline

El fenómeno de Pesadilla antes de Navidad parece que jamás llegará a su fin. Distintos movimientos sociales hicieron de la película su emblema y me resulta inconcebible la idea de entrar en una tienda con merchandising cinematográfico en la que no haya absolutamente nada relacionado con la película. Pero más allá de eso el principal problema que surge es que demasiada gente considera que es una película de Tim Burton cuando si uno se molesta en mirar el nombre del director acreditado figura Henry Selick. Dentro de esa paradoja surge un pequeño grupúsculo que elucubra sobre los méritos reales de cada uno y hasta ahora echar un vistazo a las sucesivas carreras de cada uno hacía pensar en la posibilidad de que Selick (que hasta ahora sólo había dirigido James y el melocotón gigante y Monkeybone) fuese un convidado de piedra al estilo de las liadas que se comentan con la relación entre Tobe Hooper y Steven Spielberg en el rodaje de Poltergeist. El estreno de La novia cadáver no hizo sino acrecentar esa duda, pero finalmente Selick ha tenido su oportunidad de demostrar (o no) su valía en la animación mediante Stop Motion con Coraline, su nueva película.

cartel_coraline-jpeg-customLos orígenes de la historia de Coraline residen en un libro del prestigioso Neil Gaiman que éste escribió por etapas a modo de homenaje a sus dos hijas, por lo cual uno no puede esperar algo excesivamente retorcido, salvo que uno quiera en el fondo odiase un poco a sus hijas por las noches en las que siendo bebés se dedican a llorar en general y dificultar el sueño de sus padres en particular. De todas formas, la trama es ésta: Coraline se ha visto forzada a mudarse a un pueblo extraño en el que no conoce a nadie y en el que todo parece gris y deprimente, algo a lo que no ayudan sus monótonos padres que encima tampoco le hacen demasiado caso. Cumpliendo la alucinante tarea de contar el número de puertas y ventanas de la casa, Coraline encuentra un pequeño portón tapiado que despierta su curiosidad y ésta se materializa con un desconcertante sueño: Una realidad alternativa en el que todo es feliz, colorido y para comer siempre tiene sus platos favoritos. La pega es que la gente tiene botones en lugar de ojos, pero ese siniestro detalle quedar de lado para la protagonista. Los sueños se suceden y la realidad cada vez resulta más insoportable para Coraline, pero las cosas pueden complicarse de forma irremediable cuando uno decide sumergirse completamente en lo que parece un perfecto mundo de fantasía.

La labor de dirección (y animación) es la que realza la película muy por encima de la media y es que si nos limitamos photo_07_hiresestrictamente al guión no es que nos encontremos con nada particularmente novedoso. Cuando una película infantil opta por centrarse en la capacidad imaginativa de los menores de la casa hay dos caminos predominantes: Lleva una existencia horrible con unos adultos que literalmente lo explotan y la imaginación es la llave que sirve de liberación personal (esa es la senda que Selick siguió en James y el melocotón gigante) o la oposición entre realidad y fantasía, donde la primera es aparentemente frustrante y la segunda una especie de sueño hecho realidad. Claro está, ambas opciones han de regresar finalmente a la realidad y en este caso se opta por convertir el sueño en pesadilla y tunear la realidad para que ésta resulte más satisfactoria. Este esquema es el que sigue Coraline y, por mucho prestigio que tenga Gaiman, es lo que impide a la película alcanzar cotas mayores. Y es que además, aunque luego sean detalles muy bien aprovechados, pronto queda claro qué elementos fallan en ambos universos: Los coloridos guantes que la madre de Coraline no quiere comprarle y los inquietantes botones-ojos del mundo de su otra madre.

Sin embargo, por encima de un guión de posibilidades un tanto limitadas sobresale el talento de Selick. El despliegue visual que realiza en el universo alternativo resulta sencillamente único, desde el jardín que emula a la protagonista hasta los siniestros diseños de la otra madre (me encanta ephoto_11_hiresl detalle nada malintencionado, aunque me encante pensar lo contrario, de que sea la hace mucho odiosa Teri Hatcher quien ponga la voz a este personaje), pero todo ello sin llegar a engullirse la historia que se nos está contando, sino introduciéndolo a la perfección en la trama. Lo mismo puede decirse del uso de la tecnología 3D (es una pena que en nuestro país dicha tecnología sea incompatible con ver la película en versión original), no utilizándolo para resaltar elementos estúpidos, sino para detalles menores, en especial en el tema de la profundidad de campo de lo que estamos viendo. A su vez, aunque Selick prefiera rehusar ese término (lo ve más propio de cintas como la saga Saw), se agradecen los detalles siniestros en la ambientación (algo que sin duda dañaba bastante a James y el melocotón gigante junto a la excesiva y grotesca caricaturización de las tías del protagonista) que ayudan a creerse la odisea por la que pasa la protagonista. Por último, no quiero dejar de comentar la notable creación de personajes, ya que ninguno de ellos termina haciéndose cargante y eso no es tan habitual (me viene a la mente otra pequeña maravilla que también lo consigue: Monster house) como uno quisiera en el cine de animación con niños humanos de por medio.

En definitiva, Coraline es una película con un sugestivo universo visual que eleva el interés de una historia que, en el fondo, hemos visto muchas otras veces. Eso no quiere decir que la experiencia resulte aburrida por repetitiva ni nada por el estilo, pero es una pena que lo que pudo ser una grandísima película al nivel de Pesadilla antes de Navidad se queda en algo más próximo al nivel de La novia cadáver (sé que hay quien prefiere la segunda, ni por asomo es mi caso. En todo caso lo que me queda claro es que fue la conjunción de talentos de Burton y Selick lo que permitió esa joya protagonizada por Jack Skellington). Con todo, muy recomendable y a final de año seguramente estará entre las mejores películas estrenada este 2009.

6 Comentarios en “Coraline”

  1. Pues yo debo ser de esa gente rara que no ama Pesadilla antes de navidad, la vi y me dejó bastante indiferente. Me gustó la banda sonora eso si.
    Coraline la he visto hoy y aunque me ha gustado, a ratos me ha parecido una gran paranoia, si no me equivoco la historia se inventó para las hijas del autor, no? Un cuento para antes de ir a dormir supongo, entonces porque hay brujas sacaojos y bichos de dimensiones gigantes?
    Dónde quedaron los tiempos de Tolkien y Roverandom, eh? Dónde!!!
    Y que problema hay con los coloridos guantes? Que desentonan en el ambiente gris? Es un fallo de Matrix quizá?
    Y por que han retrasado UP por esta peli? Si la sala dónde yo la he visto éramos 10 personas! Es demasiado injusto.
    Lo mejor de todo, Wybie (el del mundo real, el otro es realmente creepy. Lo peor, que ha habido momentos que me parecía estar viendo Big Fish cambiando a Ewan McGregor por Dakota Fanning.

  2. Wow!! Pues me has dejado con más hambre de la que ya tenía por ver esta película. Lo que no me queda claro es “si puedo ir con mi hija de 5 años a verla”, vamos, que si le dará miedo. En tal caso siempre puedo ir a verla yo antes y después decidir.

  3. hombre, asegurar si puede verla… cada uno tiene sus baremos propios, pero no creo que en la película haya nada más llamativo que lo que se cuenta en muchos cuentos tradicionales…

  4. totalmente de acuerdo con lo que comentas. La experiencia es muy buena en varios sentidos pero podría haber sido mucho mejor. Le falta como alma, no se… La historia esta bien pero no acaba de atrapar. Eso sí, la experiencia 3D es fantástica.

  5. . Todo es cuestion de gustos, a mí, por ejemplo, me encantaba que me contaran cuentos donde hubiera brujas, castillos encantados, vampiros, etc… No a todo el mundo le gusta lo mismo.

  6. Al final fui solo a ver la película, en 3D, me encantó, y menos mal, conozco a mi hija de cinco años y creo que le hubiese dado miedo.

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