SITGES 2010 – 7ª JORNADA: LA CORRECCIÓN COMO NORMA

Tras las interminables colas y el lleno absoluto en los pases de los últimos días, el Festival de Sitges vuelve a recuperar la calma. El puente ha terminado y eso se deja notar en la afluencia de público, algo que un servidor agradece tras días en los que, nada más terminar una película, tenía que salir escopetado a coger sitio para la siguiente sin ni siquiera tiempo de ir al baño.

Anécdotas aparte, y antes de reseñar las cintas más destacadas de la jornada, permitidme una reflexión.

Muchos habréis notado que en la mayoría de las crónicas vengo empleando bastante el adjetivo correcta a la hora de definir una película. Esto es debido a que, en términos generales, casi todas las cintas que se están proyectando en el certamen están resultando ser eso, correctas, pero sin llegan a dejar huella. Un cine tan estándar que termina siendo algo frío e insípido (dos adjetivos que también utilizo mucho, por cierto).

Este es el caso de tres de los filmes proyectados el miércoles y que pertenecen a esa estirpe de películas que, sin llegar a ser fallidas, se olvidan nada más salir del cine.

Pese a resultar bastante interesante en todos sus apartados (dirección, interpretación y, sobre todo, ambientación), sólo despunta (y emociona) en su cruda parte final. Particularmente, y aunque ambas películas no sean comparables, me quedo con el otro largometraje de Smith.

Carballo se apoya en un estilo documental (cámara en mano, luz fría y nada favorecedora) para dar verosimilitud a la película y, aunque al principio cuesta adaptarse, su apuesta termina funcionando y creando una atmósfera malsana que le viene muy bien al filme. Los problemas de la película vienen del guión ya que toda su primera parte suena a ya vista y sus giros finales están un tanto pillados por los pelos. Con todo, la nueva producción de Filmax resulta una cinta estimable que puede funcionar bien en taquilla.

Aunque muy entretenida, peca en ocasiones de pretenciosa y de creerse más profunda de lo que realmente es (un capítulo de “Gossip Girl” con predecible giro final a lo “Elephant”).

A propósito de “Twelve”, algunos os estaréis preguntando a qué viene la inclusión de esta película en un certamen de cine fantástico. Pues bien, éste no es un caso aislado ya que en el Festival de Sitges siempre se cuelan ciertos filmes que, sin tener ninguna temática relacionada con el género, hacen bulto en las diferentes secciones. Un hecho bastante criticado por la prensa y sobre todo por los aficionados, que sin embargo sigue repiténdose año tras año.

Tras esta aclaración, os dejo hasta la próxima crónica en la que la corrección dará paso a la provocación con “A Serbian Film”, una película que no ha dejado indiferente a nadie. A mí el primero ya que, en una secuencia concreta, incluso me planteé abandonar la sala…