Sucker Punch: Esa mierda que no deberíais ver

En la actualidad resulta muy difícil encontrar una película que intente ser original dentro de las grandes producciones mainstream ávidas de arrasar en taquilla con fórmulas ya explotadas mil veces y, por tanto, con una supuesta rentabilidad ya garantizada. Es por ello que cuando a un director le dejan rodar un ansiado proyecto personal siempre será una buena noticia o al menos hasta que comprobemos si tenía una buena película en mente o un completo disparate. Un caso que ejemplifica bien este mundo es Origen, un gran éxito tanto económico como artístico (obviamente hay a quien no le gustó, pero son clara minoría) y que suponía la culminación de muchos años de intentar rodarla por parte de Christopher Nolan. Y ahora la película que llega a nuestros cines y responde a estas características es Sucker Punch, nuevo trabajo de Zack Snyder.

 

Si algo tengo claro es que el mayor problema de las películas de Zack Snyder son los personajes. Ya sea por su incapacidad para darles un desarrollo interesante o por la sobreabundancia de tópicos en su construcción, ninguna de sus películas ha conseguido destacar en este apartado y eso es algo que se agudiza en el caso de Sucker Punch. Y es que ni uno solo de los personajes tiene interés, profundidad o ese rasgo tan discutible que es el carisma (que fue, por ejemplo, lo que le hizo ganar el Oscar a Russell Crowe por su papel en Gladiator), aunque lo cierto es que la película tampoco muestra interés en desarrollarlos. Hay quien dice que si una película apuesta abiertamente por ser una orgía visual se deberían pasar por alto detalles como éste.

 

Yo no tengo problemas con que los protagonistas sean sencillos/simples (The Fall es un festín visual, pero sus dos protagonistas ayudan mucho a engancharte a la película), pero si me cuentan una historia necesito que me interesen en algo, y eso no sucede en Sucker Punch. Y no es que la película no muestre cierta ambición a la hora de estructurar la historia (ahí reaparecen las similitudes con Origen), sino que dicha ambición destruye aún su escaso interés al querer convertir lo que podría ser un gozoso espectáculo palomitero en una memez con problemas de ritmo (las escenas de acción son un corte brusco y radical en la evolución de la historia), a nivel erótico (es obvio que la película juega con este punto para atraer a cierto tipo de público) y, lo peor de todo, hace que fracase estrepitosamente como cinta de entretenimiento.

 

Otro de los rasgos característicos del visionario director de 300 es el uso de un look visual muy característico que no recuerdo haber visto en otras producciones, pero que algo sea diferente no lo convierte automáticamente en algo bueno. Lo primero es que realmente sea necesario introducir escenas de acción descontrolada o tener una aproximación distendida que permita que su sinsentido sea algo disfrutable. En Sucker Punch no sucede ninguna de las dos cosas. Las batallas y la grandilocuencia visual son islas que aparecen en la película sin una explicación convincente y, lo que es peor, carecen de cualquier tipo de emoción que permita sumergirte en lo que te están contando.

 

Cierto que a modo de promoción han surgido varias piezas animadas que dan un mínimo de profundidad a los momentos de peleas y tiros porque sí, pero eso no es algo que la amplia mayoría de espectadores vayan a ver, así que no sirve como atenuante. A modo de apunte personal lo cierto es que tampoco creo que sean escenas especialmente bien resueltas. Sí, mucho tiro, golpe y explosión, pero también aburrimiento y una cansina sensación de repetición. Y es que la nada puede ser muy bonita e incluso hacernos pasar un buen rato, pero una ambición hueca que no sabe cómo jugar con sus aparentes puntos de interés se convierte en un espectáculo insufrible y la prueba definitiva de que Zack Snyder es uno de los mayores fraudes del cine mainstream.

 

No sé hasta qué punto es relevante hablar también de las actuaciones porque con unos personajes tan horribles es difícil sacar algo interesante de ellos. Sin embargo, es que ni siquiera se nota esfuerzo alguno para maquillarlo. Bueno, miento, mostrar a chicas presuntamente la mar de atractivas con poca ropa, ajustada y enseñando carne (pero sin pasarse, que la hiperviolencia la pueden ver los jóvenes, pero culos o tetas no) se supone que debe funcionar a modo de distracción de lo que estamos viendo. Ni siquiera la breve aparición del habitualmente muy competente Jon Hamm es destacable. Bueno, miento, los intentos de la película por mostrar como alguien desagradable al personaje del cocinero sí resultan efectivos. Triste consuelo que el personaje más logrado sea uno que provoca reacciones de asco.

 

Estoy convencido de que habrá no poca gente que disfrute con lo que ofrece Sucker Punch, pero en mi caso me he encontrado con un espectáculo que ni impacta ni sorprende ni me interesa en ningún momento. Y por más que lo piense no me viene a la mente nada que destacaría positivamente. Si acaso que he visto muchas películas peores, pero es una forma bastante triste de buscar algo que redima a Sucker Punch de todos sus males. Me conformo con lograr que al menos haya alguien que no vaya a verla tras leer estas líneas, así el sufrimiento de verla al menos habrá servido para algo.