SITGES 2011 – DÍA 9: SABOR LATINO

La tradicional zombie walk, que siempre recorre las calles de Sitges durante el certamen, traía este año un colofón perfecto: la proyección de la esperada “Juan de los muertos” de Alejandro Brugués, una zombie movie cubana que ya arrasó en el festival de Austin alzándose con el premio del público.

Desgraciadamente, no pude ver la película, pero la mayoría de la crítica y el público coinciden en que es una cinta simpática en la línea de “Shaun of the dead” o “Zombieland”, que gana en personalidad cuando refleja el costumbrismo y la idiosincrasia cubana. Por suerte, Avalon ha adquirido los derechos y la distribuirá en nuestro país así que pronto podemos juzgar por nosotros mismos.

Ya entrando en los títulos que sí pude disfrutar, encontramos otra propuesta de un país que, como Cuba, no es muy dado a cultivar el género: Argentina. De ahí procede “El Páramo”, ópera prima de Jaime Osorio Márquez.

Coproducida junto a Colombia y España, cuenta la llegada de un comando especial a una base militar donde todos sus miembros han muerto. Sólo una inquietante mujer ha sobrevivido, pero su presencia, más que aclarar lo sucedido, enturbiará aún más la situación.

A pesar de crear una atmósfera enrarecida y del buen trabajo de todos sus actores, la película más que calar e incomodar, termina saturando y provocando distancia. Desde el primer minuto, toda la situación que narra es tan tensa (la planificación, la música y los contantes gritos y efectos de sonido así lo acentúan) que no hay progresión dramática. Por ello, todo se convierte en una acumulación de secuencias que buscan epatar, pero en las que, hasta el final, nunca llega a ocurrir nada. Y para entonces ya es demasiado tarde…

De nuevo coproducida entre España y Colombia (como indica el titular de esta crónica, fue una jornada muy latina), encontramos “El Callejón”, debut del guionista y crítico Antonio Trashorras. Una película que, como él mismo dijo en la presentación, supone un viaje por los diferentes subgéneros del terror, hecha y pensada para el público de Sitges.

La historia, como todo slasher, parte de una premisa muy básica y sitúa a Rosa, una joven aspirante a bailarina, en la lavandería de un oscuro y siniestro callejón. Allí, tendrá que lidiar con el asedio de un serial killer (bueno, lo de serial killer es un decir porque la película guarda un delirante as en la manga).

“El Callejón” es puro divertimento trash al que no conviene buscarle la lógica ni someter a un sesudo análisis. De hecho, su secuencia de créditos (con una lúbrica Ana de Armas bailando a lo “Noche de Fiesta”) ya es toda una declaración de intenciones de lo que vamos a ver. Un cóctel imposible que irrita en muchos momentos (ese saxo que no para de sonar en la primera parte o el innecesario uso de la pantalla partida), pero que también entretiene y, por qué no, incluso sorprende. Muchos la han calificado cómo la peor película del festival pero, en mi opinión, su honestidad la exime de tan honrosa distinción.

Por último, y dentro de la sección Fantàstic Competición, también se presentó “The Troll Hunter” de André Ovredal, la peripecia de un grupo de estudiantes que se adentran en los bosques noruegos para hacer un documental sobre la caza de osos. Claro que lo que encontrarán en el camino será mucho más impactante… y peligroso.

Rodada como un falso documental, y siempre desde el punto de vista de la cámara de los estudiantes, es una propuesta curiosa y original que, pese a lo mucho que tarda en arrancar y sus tiempos muertos, deja una buena sensación final. Sobre todo por el entrañable y divertido personaje de Hans, un cazador de trolls, y el estupendo diseño de las criaturas.