El Truco Final (El Prestigio)


Revelar cualquier mínimo detalle sobre esta historia de rivalidad entre dos magos, protagonizada por Christian Bale y Hugh Jackman sería realmente una pena.

Ganas de contar y comentar no me faltan, y es que si algo propicia The Prestige (me niego a seguir utilizando el otro ridículo título) es a la charla posterior, y a la búsqueda de detalles, intenciones y conclusiones varias.

En sí, en la sala de cine se nos mostro un ir y venir de ideas preconcebidas que se van disolviendo a lo largo del metraje. No hay un momento claro en el que puedas decir: ¡ahora sé quién es el bueno y quién es el malo! Aunque para mi, la última media hora, fue un poco previsible a falta de algunos detalles que se desvelan majestuosamente al final. Un final demasiado repentino, de los que a mi me gustan, un desenlace cuidado en el que las palabras del guión están escritas en mayúscula.

Las chicas Rebecca Hall, Piper Perabo (El bar coyote) y una espléndida Scarlett Johansson aportan sutilmente su belleza, dulzura y misterio con interpretaciones dignas de alabar.

La fotografía de Wally Pfister deja entrever un cine tal y como él lo vé. Memento o Italian Job es su última innovación. Una etalonación clásica con recursos modernos, los ligeros sepias y la profundidad de campo hablan por sí mismos. Vamos, que no es un fotógrafo muy… de cámara en mano.

La banda sonora, al menos para mi, no es de las que harán historia pero al menos se deja escuchar.

Una buena película, no la confundáis con el mágico parecido de El Ilusionista, guiones muy distintos y tramas diferentes. Edward Norton la hace subir como la espuma si tuviera que elegir alguna, pero no dejéis de ver El Prestigio, porque como todo buen truco se compone de tres partes, en el cual, el final es su mejor revés.