Nuestro corresponsal al otro lado del charco, Goddie, nos ha hecho un estudio sobre la saga completa de Jason Bourne, así como un repaso a la BSO de la última entrega, firmada por John Powell.
Yo no me lo perdería.
Es una cuestión de tiempo llegar a descubrir que normalmente el camino más fácil, más rápido y más seductor a nuestros propios sentidos no es normalmente el más correcto de cuantos podamos elegir en nuestras vidas. El Jedi Master (y no me refiero ahora al compositor sino al que es mero dueño de tal título) ya nos lo recalcó en una trilogía hace
mucho tiempo...
En ocasiones jugar con los distintos elementos cinematográficos dentro de un escenario de (TOTAL) ficción (léase también acción) puede resultar sencillo, si con ello tenemos permitido el poder meter la mano en la chistera y sacar conejos cuantas veces se nos antoje para dar cabida a cuanto nuestra creatividad, o en este caso la de un director/productor pueda desear.
Es realmente delicioso dejar la mente escapar produciendo magistrales destellos de luz, barcos que vuelan, muertos que reviven, telas de araña gigantes o cualquier otra invención surrealista de altos vuelos.
Pues bien, aún resguardándose en las fauces de un Peter Pan descarriado del siglo XXI, existen directores, guionistas o productores que aún así fracasan en su empeño por endulzarnos la vida mostrando "tentativas" de ficción pasan sin pena ni gloria por la pantalla pidiendo a gritos amarrarse en las fronteras de un stand a 5,99 Euros con una placa que dice: DESCATALOGAR.
Se lo pondré fácil a los que amam(os) el género de los héroes de cómic:
Daredevil, Ghostrider, FFour I&II, entre otras...
Pero eso es lo que pasa a los directores & Co. que se embarcan en el género de ficción sin arrastrar tras de sí un frágil hilito con el que poder volver a la realidad. Y es que con el tiempo se pierden en el olvido pasando (casi) a ser una mera ficción (como directores & CO.).
Desde luego no todos los metrajes consiguen acercarse a cuanto sus creadores tenían en mente cuando se pusieron frente a un teclado digital (o analógico de por aquel entonces), sin embargo este sí parece resultar fiel a cuanto la idea en su construcción original presentaba.
La trilogía del señor Ludlum atribuida al desarrollo y acción de un personaje de Jason Bourne es la mera tentativa de cuidar un plano meramente funcional, de aparente ficción a lo que algunas crudas realidades se dejan ver de refilón en este enrevesado mundo. Pero lo que desde hace unos años se nos puso frente a nuestros ojos con esta historia no es ni más ni menos que un intento destacable por realzar bajo irrealidades circunstanciales un desarrollo un tanto más complejo de "lo que se nos presenta como real".
Bourne nació en un emocionante telón de acero donde la batalla de ajedrez se servía llena de acertijos, trampas, vencedores y vencidos. Desde aquellos tiempos hasta nuestra nueva era, pocas cosas por increíble que parezca han cambiado. La ética del poder con la que los grandes se han servido en infinidad de ocasiones para tratar de mantener el mismo escenario de fondo, ha jugado un papel importante en este espeluznante juego de gato y ratón que nos deleita en su final con un esperado paradigma que quiebra las reglas de sus propios constructores: El fin NO justifica los medios.
En este caso, deconstruir la realidad a veces puede enseñarnos que el mejor modo de querer resolver las cosas, no es necesariamente el más rápido, el más fácil o el que más a nuestro alcance se presenta.
Responder a una tentación con acciones de mayor complejidad social y entendimiento es todo un desafío pero nunca para un estructurado mecanismo de autodefensa basado en el miedo, el terror y la ceguera (léase ensayo de su autor portugués JS) humana.
Tredstone & Blackbair son simples palabras en obra de un artífice literario que nos enseña como hasta para las realidades más delicadas tenemos que ponerle un nombre o un designio. En nuestra historia, el autor se revela contra su "yo" predecesor y comprende a través de emociones y un confuso proceso de recuerdo-reacción n-respuesta por qué las cosas podrían haber sido de otro modo.
En la primera parte, el desconcierto, la duda y el desconocimiento.
En la segunda, el dolor, el recuerdo y el deseo de perdón.
En la tercera, el regreso a la fuente, la búsqueda de respuestas y al fin un renacer.
Y no es hasta los casi últimos minutos de la tercera parte en donde el espectador comprende la complejidad de una serie de personajes, todos entrelazados, todos dinámicos y a su vez llevados por la misma mano férrea, durante toda la trilogía, invisible al ojo humano, pero presente en cada secuencia de dolor que se precie. Una vez más, es la figura de una mujer, frente a la mente disparada, conservadora, focal y
ejecutora de un hombre la que encara más allá de las acciones del joven Bourne la justicia por la que nuestros herederos algún día deberán saber agradecer y vanagloriar. Siempre existe una alternativa a la respuesta extrema de mayor eficacia demoledora.
Por otro lado, resulta inevitable tener que vivir una experiencia propia y humana para darse cuenta de ello. Bourne no es la excepción a la regla y su experimento le hace a cada momento que pasa más humano que mortífero. El hecho de poder haberse enfrentado a sus propios miedos y artífices le hace merecedor de haber ganado la libertad que desde el comienzo de sus recuerdos busca (y que maravilla) a través de
un sin fin de imágenes cautivadas por el agua.
Bueno, la conclusión que debo agradecerle a Ludlum, más allá de el hecho por el cual desarrolla una historia de acción a través de la que endulzar el proceso al televidente (mejor lector), es que finalmente consigue con éxito contarnos el por qué de su historia y con él, su director y guionista PGreengrass & TGilroy también sabe llegar al objetivo con igual respeto y apego.
La trilogía, desarrolla en su contexto global una serie de persecuciones, tomas de contacto físico y desarrollo del personaje muy bien logradas. Difiere, aunque no tenga por qué ser original o excepcional, en el modo de querer dar un efecto realista a cada
secuencia, queriendo huir de estereotipos de combate circenses más allá de lo que Newton nos demostró hace 3 siglos. Resulta creíble o mejor dicho, no se escapa de la imaginación cercana de cualquier espectador.
La victoria sin dolor no sabe a victoria y las manos y el cuerpo de Bourne se quiebran y hieren como las de cualquier ser mortal (gracias señor por haber compartido la misma visión con nuestro querido Nolan y su renacimiento del murciélago V2.005. A la vuelta del 2008 te esperamos con los brazos abiertos ;-)).
La retahíla de personajes desde su principio a fin entra como un guante en cada psicología y desarrollo de caracteres. Brian Cox es a Albert Finney, lo que Chris Cooper a David Strathairn. Scott Glenn, Edgar Ramirez, Karl Urban, Clive Owen, todos como anillo al dedo. Las mujeres todas estupendas, especialmente Franka Potente y Joan Allen. Me alegro de que hayan dado ese papel a Matt Damon porque no hubiera visto ahí a un Tom Cruise, ni Brad Pitt, ni nada que se le pareciese a este tipo de personajes políticamente correctos.
En su tercera parte, se cuida un tanto más los planos visuales queriendo enfatizar la tensión del metraje a través de planos sencillos sobre los diferentes rostros que rodean al film. He disfrutado con plenitud de la cinta en su también desarrollo de Action Movie porque es pura adrenalina desde su arranque hasta su fin. Reconozco que hay que entrar en la sala tranquilo y a sabiendas de que uno no va a parar quieto hasta llegar a los créditos finales, por cierto, mejor ahora que luego, sorprendido con la versión remezclada de su ya conocido "Extreme Ways" de Moby. Para mí la mejor versión de todas las escuchadas hasta el momento.
Cuando me sumergí en la butaca, desde la primera nota musical hasta la última que colocaron en los créditos finales, uno ya detecta la firma por la que Bourne ya tiene una identidad musical otorgada. Sin lugar a dudas, esta trilogía tiene dos secuencias musicales claramente notorias y protagonistas dentro de toda la trama visual compuesta: La una más rítmica creada para la primera parte (Identity) y la otra, mejorada para sorpresa de muchos escépticos a la Media (V) para la segunda (Supremacy), todas ellas bien nutridas de una buena dosis de electrónica y percusión llevadas con la gracia y simpatía del diablillo JPowell. Lo que más me ha gustado es que no he visto con claridad otro ejemplo de este trabajo musical sintetizado (en una trilogía que apodaré de "Bourne Notes") en el total histórico de trabajos de este compositor. Bourne dentro de Powell es un antes y después en la carrera de este músico que sin grandes pretensiones ha sabido colarse en su evolución musical con elegancia y buen toque, sin que por ello el resto de trabajos fuera esta trilogía desmerezcan sino... ¡¡¡ Todo lo contrario !!!
Bourne evoluciona en el compositor en tanto que el compositor ha sabido ganar cuerpo y obediencia en el mundo de la composición para cine. Ha sabido escapar, como lo ha hecho el personaje en el film, del archiconocido sonido MV de finales de los 90 (Face Off??) para adentrarse en otro tipo de proyectos con identidad propia (X-Men III, Happy Feet, etc...) y... es que a estas alturas, a nadie le suena Powell como acostumbra el genio Alemán o (y ahí SI, cualquiera de sus discípulos).
Sin embargo... creo que algunas observaciones deberían decirse al respecto del último trabajo del compositor para esta tercera entrega. Comenzaré si me lo permiten por lo que encuentro """lo peor""": la carencia de un "Theme" con identidad propia llevado de la mano de la mejor de las composiciones orquestales. El buen listón (dentro de un género musical tipo "action" de corte occidental), dejado por la predecesora Bourne supremacy ha conseguido dejar helados los corazones y sentimientos de muchos fans respecto a este compositor, pero... esas cosas pasan por dejarse llevar a veces por la música y motivs facilotes de otros proyectos de corte más faraónico (léase piratas, etc...).
Nuestro querido Powell pertenece a una escuela menos imperial y barriobajera donde las operatas circenses de corte cinéfilo-comercial difícilmente se ponen a tiro entre su buen llevado nombre y cabeza. Es un hombre no tan dotado de protagonismo (pero que tampoco sirve para llevar la carga y peso de su predecesor, el genio Alemán), que los
MEDIOS-grandes proyectos le sientan la mar de bien y que, debido a su mediana edad, realmente... no precisa de correr para estrellarse al primer blockbuster veraniego de cambio. Un intento similar quiso su compañero de fatigas, el señor HGWilliams en lo que un tándem de metrajes de grande y pequeño porte sirvieron y "arriesgado" que ha
salido con más de un resultado más bien descafeinado (otros afortunadamente magistrales).
Creo pensar que Powell ha sido a esta tercera entrega lo que Zimmer a su desafío bucanero (que difícil lo tenía con toda la polémica y fanfarria facilona que traía desde la primera entrega). Y no por tratarse de proyectos similares porque claramente son distintos desde su concepción y arranque hasta el modo de tratar los tracks y resultado de sus efectos sonoros. La score de Zimmer es una secuencia de tracks que pretende rescatar de cada uno de sus personajes una identidad propia alrededor del cual giraba el piratilla metrosexual Jack Sparrow.
Aquí la cosa, va de enemigos invisibles y un delicado proceso de desfragmentación donde el personaje va cada vez más y mas adentrándose en la realidad que le espera al final de la trilogía y de ahí ese obstinado de notas, entre cortadas a golpe de percusión y toque sinfónico destacado por aquellos 2 motivs que ya enuncié anteriormente.
En lo que SI creo que ambos compositores (Powell y Zimmer) se lo han llevado a serio y común disputa es en el hecho de reforzar con creces la parte orquestal de cuerda que pone su clara evidencia en cada uno de "su tercer empeño". La "pérdida" de una identidad musical con la que (por desgracia) Powell nos muestra en esta tercera edición es por contra toda una envoltura de arreglos musicales orquestales (sin coros, ¡¡¡que también se puede!!!) con los que demostrar que esta edición de Bourne puede remezclarse musicalmente hablando con instrumentos de los de verdad (además de toda la base sampleada, naturalmente).
La calidad musical que percibo en esta tercera entrega es a mi juicio muy superior a cualquiera de las otras dos, lo que es una pena que no recaiga en originalidad, que no la tiene. A mi el sonido Bourne lo encuentro estupendo lo mire por donde lo mire, de modo que este ultimo trabajo me ha sabido bien. Para escucharlo, reconozco que requiere mucha más atención de lo que precisaban las 2 partes anteriores, especialmente debido a esa clara falta de identidad. Y... ahí está la gracia y diablura del genio alemán, que por contra sí que ha sabido, además de orquestra y aberturas musicales dotar a su tercera parte piratesca de un magnífico "theme" romántico y propio con los que distinguirse de sus 2 descarriadas (la una más que la otra) predecesoras. Eso son cosas del oficio. A un metodista alemán y autocrítico como es el bueno de Zimmer esas cosas (léase proyectos) a estas alturas de su vida no se le escapan de las manos. El tipo se le
pone entre ceja y ceja que va a levantar ese mulo y hacer un caballo de carreras y con tal empeño y pasión, como si colocara la tracción quattro contra todo riesgo y pronostico, LO CONSIGUE.
La timidez de Powell, es lo que trae por consecuencia en contraposición con el protagonismo y fuerza del alemán. Falta la garra para bautizar a esta trilogía de magnífica y darle unas 4 estrellas. La repetición y carente originalidad de la tercera parte me lleva a recular contentándome con un simpático 3/5 más producto del trabajo conjunto que de tal o cual aspecto musical de alguna de sus partes.
Por fortuna para los consagrados al trabajo, el film muestra (al igual que la última de los piratas) una cantidad de música que ni por asomo nos refleja la edición que se han atrevido a lanzar en CD. Esta edición que etiquetaría de "Suite & Resume Tracks", ha quedado a mi gusto descafeinada en contraposición con la cantidad de temas de percusión, alusiones a anteriores partes y "End Credits" que el metraje conserva.
En fin, que más que nunca deseo que nuestro queridísimo Underground Electrónico nos sirva una vez más de plataforma de despegue para hacerse con el trabajo completo, secuencia por secuencia de lo que el CD solo llega a resumir.
De Moby ya he hablado agradeciendo dicho remix y que siempre encuentro refrescante en un CD dominado por los tracks de un compositor de cine.
A sabiendas de que recomendaré a los lectores que primero escuchen 3 veces el CD y luego se deleiten con el film, diré que, con toda la modestia de un servidor, los mejores momentos de este ultimo "recopilatorio" CD pueden encontrarse en:
- Track 01 - "Six weeks ago", Sin lugar a dudas estamos dentro del sonido Bourne, a través de unos recortes (copy & Paste) a base de percusión y tensiones que vienen a encontrar su escueto resumen en sus últimos 20 segundos del track, a mi juicio, llevados de forma precipitada y descafeinada. Creo que cualquier oyente le hubiera gustado entrar con buen pie en la escucha de este CD y no creo que este track haya sido una decisión acertada pues ya coloca al oyente con un pie atrás.
- Track 02 - "Tangiers", como ejemplo de representación orquestal que el compositor pretende mostrarnos. Casi que hubiera sido mejor comenzar el CD por este track que por el anterior. El efecto habría sido casi el contrario pues descarga una tensión y emoción a base de la mejor percusión y altibajos musicales que Powell lleva tan bien mostrando en toda su trilogía.
- Track 03 - "Thinking of Marie", vale la pena como variación y reminiscencia del maravilloso motiv de su predecesora Supremacy, orquestal en su base casi completa. Por cierto, que por un segundo casi se descarrila con una secuencia de notas que nos recuerdan a Horner y su Patriot Games, pero no llega ni a un suspiro tan largo como
para preocuparse de plagios o descuidos.
- Track 04 - "Assest and Targets", es para mí el track principal del CD con una estupenda base rítmica en su primera parte que recoge la tensión y evolución del metraje. El problema es que como es una "suite", se reflejan con facilidad el desarrollo de su música llevada por silencios y cambios de ritmo claros. No adelanta nada un falso
track de 7 minutos que intercale de forma desenfocada la unión de 3 bases musicales diferentes.
- Track 05 - "Faces w/out names", creo que podría haberse utilizado como base para haber desarrollado el motiv principal de la score. Podría haberse utilizado también en una edición de mayor dinamismo con la que dotar de esa identidad al film. Desgraciadamente es un lo que llamaré un "falso positivo" y finalmente Powell se aleja de dicho intento desde este momento hasta lo que queda del film.
- Track 06 - "Waterloo", es un track de la factoría "Bourne" hecho por y para esta trilogía. No es nada original salvo en el hecho como he recalcado de que inserta con contundencia y maestría la base orquestal sobre la sampleada pero, la falta de originalidad hace que sus 10 min. no nos lleguen al alma (como si consigue por contra el bueno de David Arnold para la última Casino Royale, y mira que este ya arrastra motiv para rato en cualquiera de sus 20 películas antecesoras correspondientes al personaje de Bond. Pues eso ahí está el arte de uno y del otro).
- Track 07 - "Comming Home" es un refrito de anteriores track. Se agradece pero no aporta.
- Track 08 - "Man Vs. Man", desgraciadamente el desenlace de este trabajo, edición "recopilatoria para CD" no descubre ya nada nuevo.
- Track 09 - "Jason is reborn", es un track producto de una suite, a mi juicio mal construida, que deja escucharse con dificultad pues salta de forma inconexa de una secuencia musical a otra.
Una vez más, la música de este trabajo en su escucha extendida en el metraje es de mayor y mejor disfrute fusionada con las imágenes, a pesar de que en ella rebusca con mayor ímpetu en los tracks y audiciones de anteriores trabajos. En lo que a la parte visual nos toca, Bourne es la reminiscencia de muchas ideas y conceptos que navegan desde la vieja escuela sobre como tienen que ser solucionados los problemas hasta la muestra de una nueva ideología y concepción de como podríamos mejorar con nuestros errores y fallos. En cualquiera de los casos, su música e imágenes no son aptas para todos los públicos. Es lo que llamaría un falso Blockbuster. Su tipo de música y cine que requiere prestar atención, tal vez la que no todo el mundo tiene.
Cuestión de opiniones...
Saludetes desde el otro lado del mundo,
GODDIE
