
La ceguera se encaprichó con especial crueldad de Evgen Bavcar. Bavcar es considerado el primer fotógrafo ciego del mundo y su historia es asombrosa:
El pequeño Evgen se dejó su primer ojo en alguna rama de algún campo de Lokavec, el pueblecito eslovaco en el que nació. No le impidió nada y siguió jugando de la mano de la curiosidad hasta que una mina dormida desde la segunda guerra mundial tuvo un mal despertar y le destrozó parcialmente el ojo que le quedaba. Tenía 11 años y comenzó a perder poco a poco la vista.
El pequeño Evgen decidió comenzar a viajar y mirar a toda prisa. Viajar mucho y mirar mucho. Quería llenar las valijas para el desconcertante viaje que le esperaba. Necesitaba gasolina para su imaginación, reservas para su memoria y aprovechó cada momento mientras iba atardeciendo en sus ojos.
Hoy de Bavcar se dice que no puede ver porque es ciego, pero que mira porque es fotógrafo. Su capacidad de superación le ha hecho dedicarse a su verdadera pasión, la fotografía, y reírse así de la ceguera que aun debe estar asombrada viendo adonde ha llegado aquel pequeño al que raptó en Eslovaquia.
Su estrategia ha sido invertir el proceso fotográfico: ¿No puedo captar algo que existe y que me encuentro paseando en una fotografía? No hay problema, puedo proyectar algo de mi imaginación, imponérselo a la realidad y fotografiarlo todo.
La fotografía de Bavcar no capta, impone. No es un trozo de realidad, sino la parte de un lenguaje. No se conforma con seleccionar el encuadre, va más allá y elige lo que quiere que exista en los cuatro límites de la foto o entre los pixeles de un jpg.
El resultado es excelente. Pero no excelente para ser fotografías de un ciego. Bavcar calcula el enfoque midiendo pasos y tiene sensibilidad suficiente para saber cuando algo está bien iluminado poniendo el dorso de su mano delante y captando la temperatura. Tal es su habilidad que ha llegado a decir que tiene los ojos en la punta de los dedos.
Evgen Bavcar dejó hace tiempo su Eslovenia natal y hoy vive en la lluviosa París. No es raro encontrárselo paseando con un inmenso sombrero que le impide golpearse con esquinas desconocidas y un espejo colgado de su cuello para que el que habla con él, no se incomode al hablar con un ciego y pueda ver su propia imagen, esa que Evgen es capaz de captar en una foto que, paradójicamente, nunca podrá ver.
Debris es el primer single del segundo disco de Siwel. No es mala idea escucharlo mientras se pasea por las fotos de Bavcar. Mucho menos en invierno y con frío más allá de las ventanas, tintineando en los cristales.
Sus Fotos |
BavcarTexto |
Julio Muñoz
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